Nuestra Fundadora
Estela Figueroa
Nacida en Ponce, Puerto Rico vengo de una familia, que para aquel entonces, no tenía ninguna relación con Dios. Crecí más apegada al mundo que a Dios. Deseaba que las cosas fueran de otra manera, pero no sabía por donde empezar.
Me dejé llevar por lo ya establecido. Tomaba decisiones que fueran “normales” y que complacieran a todos. Tenía mucho miedo al cambio. Esto requeria renuncia, sacrificio, rechazo, ridículo y llanto; pero también mucha fe y perseverancia. Yo no tenia nada de eso. Solo tenía un gran deseo, un deseo como un grano de mostaza.
Dios deseaba cambiar mi vida y la gente deseaba que yo continuara practicando lo que ellos hacían, aunque sus vidas eran un desastre. Todo por ese miedo de confrontar la realidad, las personas y las costumbres. (Gen 12:1,2,3)
Luego de mucho sufrimiento en mi vida, decidí recibir a Jesús en mi corazón. Desde ahi, comenzó el cambio. Un cambio que ha sido gradual, y en el que he sido tentada más allá de mis fuerzas para volverme atrás. Pensé que mi vida sería transformada rápidamente, pues puse mi confianza en el Senor. Pero me olvidé que el tiempo le pertenece a El, y que es paso a paso. Todas mis experiencias y emociones pasadas no me dejaban disfrutar de mi relación con Jesucristo. Busque respuestas en todo lugar, pues no estaba satisfecha con mi vida espiritual.
Deseaba ardientemente tener paz duradera y permanente. No fue hasta que llegué a Grace Ministries Internacional y de la mano de Jesucristo, que aprendí a deshacerme de esos patrones de pensamientos que estaban estorbando en mi crecimiento. Continué mis estudios aquí y decicí dedicar mi vida a ayudar a los demás en su caminar por la vida.
Jesús vino a darnos vida en abundancia, pero primero, debemos nacer de nuevo, volver a empezar, bajo la visión de Dios, y rechazar la que el mundo nos ha impuesto.
“ Te es necesario nacer de nuevo” Jn. 3:7
¡No permitas que el mundo siga dictando tu vida, déjate quiar por lo que Dios dice de ti!
“ Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados” Lc. 9:11